El evento, celebrado el 10 de junio en Espacio de Huakal, puso el broche final a la tercera edición del proyecto impulsado por la Fundación Villacisneros junto a Fundación Prodis y cuatro artistas españoles.
Más de 150 personas asistieron a la subasta, dirigida por tercer año consecutivo por Beatriz Ordovás, directora de Arte Contemporáneo de Christie’s en España.
La recaudación permitirá financiar la IV edición del programa. Además, en esta edición, el 30% de la recaudación final se destinará a los alumnos coautores de las obras, verdaderos protagonistas del proyecto.
La tercera edición de CapacitArte, el proyecto del área social de la Fundación Villacisneros que une arte y discapacidad y en el que han colaborado un grupo de jóvenes con discapacidad intelectual de la Fundación Prodis, culminó ayer en Madrid con la subasta solidaria de las nueve obras realizadas por los alumnos de Fundación Prodis junto a cuatro destacados artistas españoles: David Magán, Íñigo Navarro, Ana Barriga y Misterpiro.
El evento, celebrado en Espacio de Huakal, reunió a más de 150 personas y supuso el cierre de un proceso creativo desarrollado a lo largo de cuatro talleres artísticos. En ellos, 18 jóvenes de Fundación Prodis trabajaron de la mano de los artistas participantes, explorando distintas disciplinas y técnicas, y generando nuevas oportunidades de aprendizaje, expresión y desarrollo personal.
Todas las obras fueron vendidas en una subasta dirigida, por tercer año consecutivo, por Beatriz Ordovás, directora de Arte Contemporáneo de Christie’s en España. La recaudación contribuirá a financiar la IV edición de CapacitArte y, además, un 30% del importe final se destinará directamente a los alumnos coautores de las obras, con el objetivo de apoyar su formación y favorecer su desarrollo artístico y profesional.
La jornada contó con representantes de la Fundación Villacisneros y Fundación Prodis, los artistas participantes, los alumnos que han formado parte del proyecto y sus familias. El acto se abrió con unas palabras de bienvenida de Belén Gómez-Pineda, directora del área social de la Fundación Villacisneros, quien presentó los objetivos y la finalidad de CapacitArte.
“CapacitArte nace para contribuir a un cambio de mirada. La inclusión no puede quedarse solo en asistir; tiene que generar espacios reales de participación, reconocimiento y desarrollo. Cuando una obra de CapacitArte se expone y se subasta, lo que estamos diciendo como sociedad es muy importante: que estos jóvenes no están solo para recibir, sino también para crear; no están al margen de la cultura, sino que forman parte de ella. Ese cambio, de beneficiarios a creadores y de asistencia a oportunidad, es el que desde la Fundación Villacisneros queremos impulsar”, señaló Gómez-Pineda.
Desde Fundación Prodis quisieron agradecer el compromiso de todas las personas e instituciones implicadas en esta tercera edición: “Queremos dar las gracias a la Fundación Villacisneros por contar con Prodis por tercer año consecutivo para esta gran aventura. También a los cuatro artistas españoles, que han dedicado su valioso tiempo a acompañar a los alumnos durante todo el proceso. Y, por supuesto, a los alumnos, por demostrar una vez más que no existen barreras y que su mirada convierte cualquier proyecto en algo fascinante y único”.
Los talleres y las técnicas
Con David Magán, el trabajo se centró en la luz, el color, la composición geométrica y el proceso colectivo. A través de piezas triangulares pintadas en colores primarios y organizadas sobre tableros blancos, los jóvenes exploraron cómo los reflejos transforman la percepción y cómo una decisión aparentemente sencilla —la orientación de una forma, la distancia entre colores, el equilibrio de una composición— puede cambiar por completo el resultado visual.
Más allá de la técnica, sus talleres han permitido trabajar la concentración, la precisión manual, la coordinación y la escucha. Los participantes se organizaron en equipos, tomaron decisiones, votaron composiciones, propusieron títulos y asumieron responsabilidades dentro de una obra común. El resultado no fue solo una pieza artística, sino una experiencia de cooperación en la que cada joven pudo comprobar que su criterio tenía un lugar.
Con Ana Barriga, el punto de partida fue otro: los objetos cotidianos. Cada participante llevó un elemento personal de casa —una taza, una hucha, una figura, una caja, un marco— y lo transformó en una creación propia. El ejercicio tenía algo de juego, de autobiografía y de descubrimiento. Aquellos objetos, aparentemente sencillos, se convirtieron en vehículos de expresión. Después llegaron el dibujo, el trabajo digital en iPad, la realidad virtual y un mural colaborativo que permitió a los jóvenes ver cómo sus ideas pasaban de la mesa de trabajo a una pared compartida.
Uno de los momentos más significativos de ese proceso fue el reconocimiento de la autoría. Cada participante pudo identificar su aportación dentro del mural y, al finalizar, firmar la obra. En un proyecto como CapacitArte, esa firma tiene un valor que trasciende lo simbólico. Significa pertenencia. Significa orgullo. Significa que la creación no se ha hecho “para ellos”, sino con ellos y desde ellos.
También Íñigo Navarro y Misterpiro han aportado a esta edición sus respectivos universos creativos. El primero, vinculado a una pintura cargada de imaginario, escenas sugerentes y narrativas visuales que invitan a mirar más allá de lo evidente; el segundo, con un lenguaje marcado por el color, el gesto, la intuición y la energía del arte urbano llevado al lienzo.
La subasta se desarrolló en un ambiente cercano, participativo y especialmente emotivo. Todas las obras fueron adjudicadas tras una animada puja, confirmando el éxito de una edición que ha vuelto a poner de relieve el poder del arte como herramienta de inclusión, aprendizaje y reconocimiento.
Con esta tercera edición, CapacitArte consolida su vocación de crear espacios reales de encuentro entre artistas, jóvenes con discapacidad intelectual, familias, instituciones y sociedad civil, demostrando que la cultura puede ser también un camino de oportunidad y transformación social.
Elena Venturini y a Raúl Fernández, alumnos de Prodis y participantes de Capacitarte cuentan lo bien que se lo han pasado durante los talleres: “Trabajar con los artistas nos ha enseñado a ver la vida de otra manera y aprender nuevas técnicas, nuevas maneras de pintar. También la manera en que nos ayudamos mutuamente los compañeros en ciertas cosas, un montón de cosas nuevas y maravillosas que nos pueden valer para aprender”.
Para Raúl además la subasta le parece una vivencia maravillosa porque «significa que el esfuerzo de todo el año que hemos hecho nosotros y los artistas y las personas que hay detrás del proyecto ha valido la pena y esto significa que año tras año se siguen haciendo más grandes y se sigue consigue que los artistas vengan más a la fundación Prodis. Que además haya gente que compre nuestras obras está muy bien”.
CapacitArte no habla solo de arte ni solo de discapacidad. Habla de oportunidades. De la fuerza de un proceso compartido. De la importancia de sentirse visto. Y de la capacidad que tiene una obra, cuando nace de una mirada libre, para recordarnos que la cultura también se construye desde los márgenes que la sociedad decide dejar de considerar márgenes.





































































