El pasado jueves 5 de marzo, los jóvenes de la Fundación Prodis que participan en el programa CapacitArte de la Fundación Villacisneros asistieron al tercer y último día del taller con la artista Ana Barriga. Un espacio donde ilusión, emoción y las ganas por aprender fueron los grandes protagonistas de la jornada. La razón: muy sencilla. ¡Por fin había llegado el momento de darle color al mural!. El gusano ya estaba listo, esperando cobrar vida a través de las manos y la creatividad de todos los jóvenes.






























Para esta última fase, el material elegido fueron las tizas, una opción muy acertada por varias razones: apenas ensucian, son fáciles de manejar y, además, permiten que el mural siga vivo con el paso del tiempo, ya que cuando el color se vaya apagando podrá volver a renovarse, dando la oportunidad a otros compañeros de seguir participando en esta obra tan especial.
Cada joven encontró su lugar frente al mural: algunos se subieron a sillas para alcanzar las partes más altas y otros, desde el suelo, comenzaron a llenar de color sus creaciones. Ana les explicó que podían colorear su propio objeto, pero también ayudarse unos a otros. Y así fue. Resultó precioso ver cómo colaboraban, cómo se pedían ayuda con naturalidad y cómo compartían este momento con entusiasmo, respeto y alegría.
Fue una experiencia muy enriquecedora, ya que no solo disfrutaron pintando, sino que también aprendieron a expresarse sobre un soporte distinto al papel, trabajando de pie, adaptándose al espacio e incluso manteniendo el equilibrio mientras daban color a la obra. Todo ello convirtió la actividad en un reto creativo y muy estimulante.
El resultado final fue un mural colaborativo lleno de vida, color y significado, en el que cada uno podía verse reflejado a través de su objeto transformado. Para cerrar esta experiencia tan bonita, cada participante dejó su firma, como símbolo de orgullo y de pertenencia, dejando claro quiénes eran los verdaderos artistas de esta gran obra colectiva.
Gracias a este taller, una parte de Ana permanecerá para siempre en las paredes de la Fundación Prodis, pero también quedará en el recuerdo de todos los que lo vivieron. Ahora, tanto los alumnos como los trabajadores de Prodis pueden disfrutar cada día de este mural, que no solo embellece el espacio, sino que también cuenta una historia de creatividad, colaboración e ilusión compartida


