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  • El alcalde de la capital, José Luis Martínez-Almeida, ha ensalzado la labor de Vidal-Abarca, fallecida en 2015, como referente en la defensa de los derechos de las víctimas.
  • La escultura, realizada por Víctor Ochoa, «es una obra maravillosa que captura el alma de nuestra madre», en palabras de Ana Velasco, una de sus hijas

La realización del busto inaugurado este lunes ha sido posible gracias al impulso de la Asociación de Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado Víctimas del Terrorismo junto con la familia Velasco Vidal-Abarca y al compromiso del escultor Víctor Ochoa. Ha contado también con la colaboración del Ayuntamiento de Madrid, y el apoyo de la Fundación de Víctimas del Terrorismo, la Fundación Villacisneros, la Fundación Universitaria San Pablo-CEU y la Comunidad de Madrid.

Un homenaje sencillo y muy necesario

El alcalde de Madrid, José Luis Martínez-Almeida, ha inaugurado este lunes una escultura en homenaje a Ana María Vidal-Abarca, fundadora de la Asociación de Víctimas del Terrorismo (AVT), frente a la Puerta del Niño Jesús del Parque de El Retiro.

La obra, firmada por Víctor Ochoa, homenajea a una figura clave en la lucha por los derechos de las víctimas, tal y como ha resaltado el alcalde, quien ha asegurado que hoy es un día «emocionante» para la ciudad de Madrid, que rinde tributo a Vidal-Abarca, que siempre desde «la entereza, la dignidad y la serenidad» luchó por las víctimas y contra ETA.

Tras descubrir el busto frente a El Retiro, a la altura de la Plaza del Niño Jesús de Madrid, a donde Ana María se trasladó desde su Vitoria natal con sus cuatro hijas al poco del asesinato de su marido, Jesús Velasco Zuazola, comandante de Caballería y jefe del Cuerpo de Miñones de la Diputación Foral de Álava., el 10 de enero de 1980, el acto se ha trasladado al Pabellón de los Jardines de Cecilio Rodríguez.

Ahí ha tomado la palabra Javier López-Ruiz, vicepresidente de la Asociación de Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado Víctimas del Terrorismo, una asociación que se ha volcado especialmente en que Ana María Vidal-Abarca tuviera un recuerdo permanente en el espacio público.

«Durante los diez años transcurridos desde su fallecimiento en 2015, se le han hecho homenajes y reconocimientos, tales como la concesión de la Medalla al Mérito Constitucional o la Placa que instaló el Ayuntamiento de Madrid en su memoria, en la entrada del que fue su domicilio. Pero faltaba un reconocimiento, un homenaje y curiosamente era el del colectivo por el que tanto luchó, el del tejido asociativo que ella inició y logró darle visibilidad; faltaba el homenaje de las Víctimas del Terrorismo», ha manifestado.

Por su parte, Víctor Ochoa, que ha realizado la escultura renunciando a sus honorarios, ha descrito su obra como «un pedazo de bronce acerado, sin decoración, que refleja la determinación de Ana María frente a ETA». El artista también ha recordado las palabras que le dijo Vidal-Abarca en 1990: «Lo único que pretendemos y exigimos de la sociedad es el reconocimiento al inmenso e injusto dolor de las víctimas».

Ana Velasco, la mayor de las cuatro hijas de Vidal-Abarca, ha hecho hincapié en que «el reconocimiento público a la labor de Ana María Vidal-Abarca que esta escultura representa ha de servir para que los valores que sustentó con ejemplaridad sigan siendo un referente para todos nosotros y nos sigan guiando en estos tiempos tenebrosos que atravesamos de negación y abandono».

En este sentido, ha pedido a los españoles que «trabajemos juntos para que no caiga un indigno manto de olvido sobre la terrible historia reciente de España, todos estamos obligados a contribuir a que brille la verdad y a que se asiente el repudio de los malvados y el reconocimiento y agradecimiento a los que defendieron el bien, a los héroes, a los mártires de España y a las personas que se alzaron contra el silencio y el miedo».

Ha hecho esta petición invocando el ejemplo de su madre: «Ana María Vidal-Abarca no se resignó, no tuvo miedo cuando los criminales aterrorizaban a la sociedad, no se calló y nosotros hoy tampoco debemos callar, no debemos aceptar lo inaceptable, no debemos resignarnos al olvido y la marginación. Debemos seguir su ejemplo y no cejar nunca en el empeño de vivir en una España justa, libre, unida, en concordia y en paz».

Para culminar el acto ha intervenido el alcalde, José Luis Martínez-Almeida, que ha subrayado el «el testimonio incasable de coraje» que representó la homenajeada y ha celebrado que, a partir de ahora, «su rostro se asome a todos los madrileños» y su «testimonio conste» frente a los que pretenden «reescribir la historia y borrar la memoria».

Una labor muy necesaria

Ana María Vidal-Abarca fundó en 1981, junto con Sonsoles Álvarez de Toledo e Isabel O’Shea, la primera asociación de víctimas del terrorismo en España, que en sus inicios se llamó Hermandad de Familiares de Víctimas del Terrorismo y que posteriormente pasó a denominarse Asociación de Víctimas del Terrorismo (AVT). Vidal-Abarca presidió la Hermandad de Familiares de Víctimas del Terrorismo hasta 1986 y, posteriormente, presidió la AVT desde 1989 hasta 1999. Entre 2001 -año de su creación- y 2005 presidió la Fundación de Víctimas del Terrorismo, cuyo objetivo es aglutinar y apoyar los proyectos e iniciativas de las asociaciones y fundaciones de víctimas del terrorismo españolas. Tras su fallecimiento el 15 de junio de 2015, hace diez años, el Gobierno le concedió la Orden del Mérito Constitucional.

Gracias a la voz de Ana María Vidal-Abarca, que era escuchada y respetada por una amplia mayoría de españoles y representantes públicos, cientos de familias de víctimas del terrorismo se vieron amparadas y defendidas, sobre todo en los años 80 y 90, años muy duros en los que las víctimas carecían de asistencia y ayuda por parte del Estado.

Ana María promovió el apoyo institucional y legal para las víctimas del terrorismo, y su labor tuvo como resultado la primera ley específica de víctimas del terrorismo en España, la Ley 32/1999, de 8 de octubre, de Solidaridad con las Víctimas del Terrorismo. Esta ley fue la primera norma que reconoció de manera integral los derechos de las víctimas del terrorismo en España, lo cual supuso un avance en su reconocimiento institucional y en la salvaguarda de sus derechos a la Verdad, la Memoria, la Justicia y la Dignidad.

Premio Fundación Villacisneros a Ana Vidal-Abarca

Recibió el II Premio Fundación Villacisneros por su trayectoria vital y ejemplar de compromiso con las víctimas del terrorismo.

El galardón, a título póstumo, fue entregado en 2015 a sus hijas por Iñigo Gómez-Pineda, presidente de la Fundación Villacisneros. El premio, fue otorgado como reconocimiento a su larga, infatigable e intachable labor a favor de las víctimas del terrorismo de ETA, a su defensa de la vida, de la justicia y de la libertad y a su compromiso absoluto con la democracia y con España. Con la entrega del premio, desde la Fundación Villacisneros quisimos honrar su memoria, honradez y valentía, y seguir exigiendo en su nombre que se depuren todas las responsabilidades penales y políticas de quienes han justificado, alentado y colaborado en el asesinato de 858 personas.

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