Fundación Villacisneros

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20 enero 2021

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Con la participación de Jon Juaristi –catedrático de filología española-, Mariano Zabía –ex subsecretario del Ministerio de Educación, Cultura y Deportes- y Regino García Badell –profesor de lengua y literatura- cerramos ayer el ciclo “España. inspiración y preocupación “Arte y Literatura”.

A lo largo de la charla pudimos conocer con más detalle el pensamiento de escritores vascos que han sido clave en la literatura española y para los que España y su futuro formó parte esencial de su vida y su obra.

Mariano Zabía nos habló de Baroja, especialmente de sus opiniones sobre nuestro país, nuestro idioma y sus gentes recogido en su obra “divagaciones apasionadas”. Para Baroja el español es la lengua de los vascos, tan vasca como el vascuence. Con este argumento se habló también del absurdo absoluto de la exclusión del español como lengua vehicular impuesto por la Ley Celaá para las Comunidades españolas que también cuentan con otra lengua cooficial.

Una reflexión de Baroja que cobra plena actualidad a pesar de los años transcurridos, es su definición del nacionalismo, limitada a tres adjetivos: vanidoso, antipático e interesado.

Zabía y Juarisiti se refirieron también a la importancia de la escuela romana del pirineo, su influencia en el pensamiento de la época fue grande para surgir en realidad de una tertulia de escritores bilbaínos que se reunían para arreglar el mundo en el café “Lyon D,or” de esta capital. Inspirados por Unamuno y D,ors y preocupados por por la regeneración de España, algunos acabaron siendo incluso inspiradores de Falange como Miquelarena o Sánchez Mazas.

En lo que todos coincidieron, especialmente García Badell, es en que la gran literatura vasca es literatura escrita en español desde siempre. Por tanto, sin desmerecer al vascuence, no tiene sentido alguno presentar el castellano o español, como lengua ajena a los vascos.

Esta reflexión es perfectamente extrapolable a la Cataluña actual, ya Baroja en 1931 en una conferencia en la casa del pueblo de Barcelona, definió al catalanismo, o lo que es lo mismo a los separatistas de ahora, como un movimiento “mezquino y cursi”.

En definitiva, para estos escritores que se han citado como para otros de la talla de Maeztu, Celaya, Aldecoa u otros, España fue realmente motivo de inspiración y preocupación, latiendo siempre en su obra este sentimiento. El moderador de la charla, Carlos de Urquijo, abrió la misma con una confesión de Unamuno con la que podemos concluir este resumen. Pertenece a su obra “Niebla”: “Pues sí, soy español, español de nacimiento, de educación, de cuerpo, de espíritu, de lengua y hasta de profesión y oficio; español sobre todo y ante todo y el españolismo es mi religión”.

 

 

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