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El pasado 15 de abril se celebró el primer foro del ciclo “El compromiso con la libertad”. En él participaron el Catedrático Emérito de Ciencia Política en el Departamento de Historia Contemporánea de la Universidad del País Vasco y fundador y director del Euskobarómetro, Francisco Llera Ramo  y Javier Fernández Sebastián, Catedrático de Historia del Pensamiento Político en la Universidad del País Vasco. Moderados por Ana Iríbar, presidenta de la fundación Gregorio Ordóñez, abrieron el debate afirmando que el terrorismo de ETA ha condicionado la vida política del País Vasco y el comportamiento electoral de los vascos, siendo el gran beneficiario el nacionalismo, especialmente el nacionalismo gobernante. Añade Javier Fernández que el terrorismo nacionalista de ETA ha impregnado de un sesgo más nacionalista la política vasca y salpicado su institucionalidad, siendo hoy el País Vasco más nacionalista ya que además, debido a la voluntad de exterminio y eliminación del contrario de la acción terrorista, miles de vascos no nacionalistas tuvieron que abandonar el País Vasco.  El catedrático considera absolutamente condenable que los partidos democráticos ofrezcan pactos, acuerdos o coaliciones a BILDU, heredera de Batasuna. Ante la falta de información y una deliberada ocultación del pasado, Francisco Llera alude al “blanqueo”  del pasado, que provoca la desconexión de las nuevas generaciones cuando se trata de analizar el terrorismo de ETA  y sus consecuencias.

En cuanto al concepto de “política “,  Javier Fernández la define como todo aquello que tiene que ver con la convivencia, con una colectividad amplia de personas que tienen que vivir juntas, con diferentes opiniones, diferentes intereses y preferencias y desde unas instituciones y unas normas y leyes vinculantes para todos.   No podía faltar la referencia a Aristóteles y la “polis” griega, hoy el estado: todo tiene que ver con la vida en común. Si hoy tuviéramos que elegir donde nacer, preferiríamos hacerlo en Dinamarca, por ejemplo, frente a Siria; mientras que las opciones se invierten si la pregunta nos la formularan cientos de años atrás. La clave está en la política: es el arte que hace posible una convivencia pacífica y ordenada gracias a unas normas por el bien común. El profesor Llera centra la clave en la conciliación de la pluralidad de intereses, siendo la gran fórmula la democracia; el arte de la política consiste en dotar de cohesión a una sociedad, lo contrario nos llevaría a la autodestrucción. La política es el arte de entender el pasado, gobernar el presente y asegurar el futuro. En este ejercicio todos tenemos un papel, responsabilidad y compromiso.

Ana Iríbar recuerda que Gregorio Ordóñez dio el paso de entrar en política en un acto de rebeldía, para solucionar los problemas de sus conciudadanos y para transformar la sociedad azotada por el terrorismo;  Francisco Llera defiende que sin embargo, los políticos hoy están en la dinámica del espectáculo, de comunicación, de mucha velocidad, de simplificación, de mensajes fáciles; la política hoy es un juego de polarización. Afirma rotundo: ésto no es política. En la misma línea, el profesor Fernández comenta que asistimos a una degradación desoladora de la política y de los políticos. Javier habla incluso de una selección negativa. Hay gente brillante y por alguna razón, salen huyendo de la política. Llera opina que los mejor preparados y con vocación política lo hacen porque no es su sitio. No hay un ejercicio de responsabilidad, ni convicciones, ni liderazgo, sólo una política de imagen, el poder por el poder. Llera  añade que en las encuestas a los ciudadanos sobre el índice de confianza, la institución peor valorada, con suspenso rotundo, son los partidos políticos. Javier Fernández recuerda que hay que rebelarse.

Llera comenta que la actual situación no es un fenómeno sólo español, que sucede en otros países; se refiere a la “fatiga de materiales”; la democracia tiene que actualizarse permanentemente y hoy tiene que mejorar su capacidad de respuesta de lo contrario, podemos perder una gran oportunidad y mucha energía.  Se ha generado una sombra y una falta de expectativas sobre el futuro.

A propósito del excepcionalismo español, Fernández comenta que la transición tuvo muchas cosas positivas pero advierte que hoy podemos hundirnos de nuevo. Paradójicamente el fantasma que aparece en el futuro nos lleva a la vieja anomalía española. Da cierto escalofrío el discurso guerracivilista de algunas fuerzas políticas, excluyente, divisivo, que de manera consciente implanta sectarismo, el odio al otro. Es una política tóxica. La fractura territorial planea además sin descanso a lo largo de esta última década retrasando la modernización del país y sin atisbos de solución.

En cuanto al discurso, absolutamente necesario en política, hoy se limita a un tuit. De hecho, Llera comenta que el político no siente lo que dice y el ciudadano lo ve.

Javier Fernández nos recuerda que la política se hace con la palabra. El combate semántico sobre temas como la Justicia y la Libertad de los debates públicos y su aplicación son parte de la política. Pero tiene que haber convicciones, autenticidad, principios. El público ve cómo se nos miente sistemáticamente lo que socaba la credibilidad y la confianza. No hay racionalidad, sólo puro tactismo. Llera afirma que el ciudadano medio se siente maltratado.

Pensando en el presente, en la pandemia, y de cara al futuro, Fernández nos recuerda que vivimos tiempos duros. Las épocas de graves crisis ponen a prueba personas, líderes, instituciones, sociedad. Es muy importante desarrollar el aspecto crítico y contar con reservas de estabilidad, de instituciones fuertes, -como lo demuestran hoy el ejército, la monarquía- de cohesión social. Pero está sucediendo lo contrario. Llegará un momento en que la sociedad reaccionará y pedirá cuentas: un cambio profundo y el fortalecimiento de las instituciones. Pero se manifiesta pesimista.

Llera asegura que sólo el fortalecimiento de las instituciones garantizan nuestro futuro. Asegura que nuestra sociedad civil es hoy más fuerte y más independiente del estado  que décadas atrás. Muchos fenómenos han sido compensados gracias a la solidaridad, a la cohesión social, a la capacidad de reacción de la sociedad civil. Recordamos que así sucedió por ejemplo en el País Vasco frente a ETA, lo importante que fue la reacción social y el ejemplo de Gregorio Ordóñez. Confiemos en la fuerza de la sociedad civil para afrontar los retos del presente y del futuro.

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Si todavía no has visto el video sobre la exposición “Gregorio Ordóñez: La vida posible”, Ana Iríbar te acompaña con esta visita guiada donde María San Gil, vicepresidenta de la fundación Villacisneros, hace una breve introducción.

Es importante saber quién fue Gregorio Ordóñez, cómo vivió, qué defendía y cómo murió para reflexionar sobre la vida y la muerte en el País Vasco en los años ochenta y noventa en manos de la banda terrorista ETA.

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